La T3rcera Realidad

Algo más está aún por llegar...

Parte 2ª. Capítulo13. De camino

Avanzó por la gran avenida, sin entretenerse con los escaparates como solía hacer, camino a la plaza. Se flagelaba mentalmente por no haber sabido indicarle a Ágatha cómo llegar. ‘Pero no había tiempo’, se consolaba a su vez. En su ensimismamiento, no se percató del tranvía sin conductor que atravesaba la calle.
Para poder darle algo de tiempo a encontrar el lugar, decidió coger un camino algo más largo, pasando por la plaza que daba al ayuntamiento de la ciudad. Esperaba poder encontrarse con ella. No quería que tuviera problemas por no saber manejar con soltura la situación.

Siguió caminando, pero se paró en seco. Un hombre estaba sentado en suelo, rodeando sus piernas con los brazos y la cabeza entre las piernas. Podría reconocerle a un kilómetro de distancia.
Su sangre comenzó a hervir, por lo que respiró profundamente un par de veces hasta calmarse lo suficiente como para no emprenderla a golpes con él. Era delgado, de pelo castaño y corto. Los cerrados párpados ocultaban unos ojos intensamente verdes, mientras que las piernas ocultaban el rostro de un David clásico. Nick se dirigió a él, olvidando por un momento su rumbo.

-¿Qué haces aquí?-el muchacho levantó la cabeza. Había estado llorando, y sus lágrimas secas en la cara suavizaron el rostro de Nick, aunque no así su enfado.
-¡Nick!-se levantó de un salto y abrazó a Nick con todas sus fuerzas. Nick intentó desasirse, pero sin mucha convicción.
-Sigo sin saber qué haces aquí-le espetó. Al separarse, Nick recordó el motivo de su enfado-. Suponía que estarías en Londres-por un momento se sintió culpable, no había pensado en cómo le podía haber afectado aquella oscuridad.

Parte 2ª. Capítulo12. Nick

Ágatha echó a correr por donde habían salido, y entró de nuevo en la catedral. Le pareció escuchar un golpe en la calle. Nick debía estar luchando con el cura.
Con aquella insignicante luz de velas lejanas le era difícil encontrar el camino de vuelta a la giralda, pero al fin llegó, y comenzó a subir rápidamente.
Ya acuciaba el cansancio, sus piernas no podía correr todo lo deprisa que ella quisiera.

Una vez arriba de la torre, encontró fácilemente la caja de madera. la cogió y volvió a comprobar lo mucho que pesaba. Tal vez más que antes.

De nuevo, Ágatha escuchó pasos en la torre. Asustada, decició esconderse hasta ver quién era. Era una mujer alta, morena y de pelo corto. la mujer, joven y de cara angulosa, apareció en la torre y lentamente comenzó a buscar a alguien.

Con la caja contra el pecho, ágatha esperó a que la salida escapara de la vista de aquella visitante para huir lentamente. Sin ser vista se diriguió a la salida y bajó rápidamente. Notaba su cansada respiración más acelerada que los latidos de su corazón. La sangre bombeando en su sién, garganta y oídos no la dejaban pensar con clardiad.

'¿Qué debo hacer?¿Cómo llego adonde me dijo Nick?¿Y dónde me dijo que me esperaba?'

Parte 2ª. Capítulo11. Dos en la penumbra

En unos minutos el padre Adalberto regresó y les indicó que le siguieran. Pero algo no andaba bien. Nick le susurró a Ágatha que fuera a por la caja con cuidado cuando le diera la señal, y se dirigiera después a la plaza de El Salvador.

-No sé donde está eso.
-Tendrás que encontrarla.

Guiados por el cura, salieron por una de las puertas principales. Daba a la Avenida de la Constitución. Al ver por dónde les quería llevar el supuesto cura, Nick se dio cuenta de que sus sospechas no eran infundadas. Todo pintaba bastante negro.
Nick aprovechó que Adalberto estaba de espaldas para indicarle a Ágatha con la cabeza que fuera a por la caja. Ágatha echó a correr por donde habían venido, pero sus pasos alarmaron al cura, que miró hacia atrás a tiempo para ver, además de a Ágatha corriendo, cómo el puño de Nick se estampaba en su cara, salpicándola de sangre. Calló hacia atrás, en la calle. Nick empezó a correr en dirección contraria a la plaza del salvador con la intención de que el hombre le siguiera y así dejar el camino libre a Ágatha. El hombre se levantó con la agilidad de un veinteañero, derramando su sangre por el suelo.  Apenas había doblado una esquina cuando alcanzó a Nick, derribándolo y tirándolo al suelo.
Le sujetó la mano derecha contra el piso y se sentó sobre su tórax, impidiéndole moverse. Nick gritaba pidiendo ayuda a voz en grito, pero nadie había para atender sus súplicas. La mano izquierda del otro hombre aferró su cuello con tanta fuerza que tuvo que dejar de gritar para concentrarse en poder respirar.

Parte 2ª. Capítulo10. Cinco en la luz

Ágatha se enfiló hacia la caja, se agachó y la recogió del suelo. Estaba fría, muy fría, y su peso le dificultó levantarse. Con la caja en las manos se acercó a Nick y le dirigió una significativa mirada.

-¿Quieres abrirla?
-Estoy cansada de tanto secretismo y tantos misterios, ¿tú no?
-Sí, pero ha dicho que sólo la abramos cuando lo necesitemos realmente.

Unos sordos pasos se acercaban, parecían cansados. Nick se apresuró a guardar la caja de la vista de quién pudiera venir y le susurró a Ágatha que le siguiera la corriente en caso de ser alguien de seguridad o algún cura.
En efecto, se trataba de un cura. Vestía pantalón, camisa y zapatos negros, junto a un alzacuellos distintivo. Antes de que el cura les viera, arrastró a Ágatha hacia sí para no ser vistos.

Parte 2ª. Capítulo9. Desenfreno

Se levantaron. Nick intentó orientarse, pero la mala iluminación de una pocas velas en la lejanía no eran de ayuda suficiente. Sin embargo pudieron orientarse mediante las figuras religiosas de la catedral.

Los pasos de los muchachos reverberaban en la bóbedas. Aún sabiendo que sus pasos llamarían la atención de alguien, tenían que darse prisa. Al fin se postaron ante la puerta que daba acceso a la giralda, pero la puerta de hierro negra estaba cerrada a cal y canto.

-Estupendo, y ¿qué hacemos ahora?-farfulló una agobiada Ágatha.
-¿Acaso tú nunca has forzado un apuerta?-dijo elocuentemente Nick.

Forzaron la cancela que protegía a la giralda y comenzaron a subir. Después de tanto correr y las peripecias pasadas, el hambre acudió a Nick de repente cuando estaban casi a mitad de camino de la cumbre de la giralda.
Nick llegó segundo. Una vez arriba de todo, Ágatha debía dar algunas explicaciones.